Conciliación familiar y laboral en el periodo de confinamiento

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Almudena de la Montaña

El cierre de los colegios y el teletrabajo han provocado un cambio radical en el día a día de las familias que en cuestión de semanas se han tenido que adaptar a una nueva realidad nada fácil

Si la conciliación familiar y laboral nunca ha sido fácil, ahora mucho menos. En este periodo de confinamiento, padres, madres y prole tienen que hacer piruetas para adaptarse a una nueva realidad, pero en pocos metros cuadrados.
El teletrabajo siempre se ha visto en otros países como la mejor fórmula para adaptar los horarios de la oficina con las del hogar, pero no ha sido ese realmente el caso. Las empresas españolas se han autoadapatado a velocidades vertiginosas en estos días, al mismo tiempo que su plantilla tenía a los niños en casa, porque no hay colegio.
Dividir las tareas suele ser lo más usual cuando se hace teletrabajo, o adaptándose a las circunstancias de cada actividad. Pero la cosa se complica cuando es una persona adulta la responsable de la casa.
Hay días fáciles y días menos fáciles. Desde levantarse por la mañana y hacer un planning en familias, los deberes e inculcarles al mismo tiempo que los mayores tienen que trabajar, es todo un poco cuesta arriba en algunos momentos.
Pero también es un momento de reforzar vínculos o jugar de forma más creativa. Ahora todo se hace con todos.
Aunque también las nuevas tecnologías, no se puede negar, son en estos momentos una gran ayuda al trabajo y para la educación de los más pequeños.
Una situación diferente, poco ideal, pero de obligado cumplimiento. Además, la situación parece se va alargar, aunque hay voces dispares sobre hasta cuándo. Lo cierto es que la cuarentena también afecta a la perspectiva que tenemos de muchos conceptos, la conciliación ahora se plantea algo mucho más radical de lo que estábamos acostumbrados.