La falta de ayudas al comedor moviliza a familias de educación especial
Padres y asociaciones de la provincia denuncian que varios centros se han quedado fuera de la subvención de la Junta, obligando a muchas familias a asumir el coste de un servicio clave para el alumnado con grandes necesidades de apoyo.
La reivindicación es clara y contundente: el comedor escolar en los centros de educación especial no es un servicio complementario, es una necesidad educativa.
Familias, asociaciones y responsables de entidades que trabajan con personas con discapacidad se han movilizado para denunciar que la falta de ayudas públicas está dejando sin financiación a este recurso esencial en varios centros andaluces.
El detonante ha sido la resolución de la convocatoria de subvenciones de la Junta para el comedor escolar del curso 2025-2026. De los 19 centros de educación especial que se presentaron en toda la comunidad, solo seis han obtenido financiación, mientras que once han quedado como suplentes y dos han sido excluidos. Entre los afectados se encuentra el colegio de educación especial Infanta Doña Cristina, gestionado por Upace en San Fernando que, por primera vez, se queda fuera de esta ayuda.
Las familias recuerdan que, a diferencia de otros colegios, el comedor en estos centros forma parte del horario lectivo y del propio proyecto educativo. Muchos de los alumnos presentan parálisis cerebral o grandes limitaciones en la movilidad y necesitan apoyo profesional para una actividad tan básica como comer o beber. Durante este tiempo intervienen especialistas que trabajan el control postural, la deglución o los problemas de disfagia, aspectos fundamentales para su desarrollo y salud.
La pérdida de la subvención supone ahora un importante esfuerzo económico para las familias. En el caso del centro de Upace San Fernando, el coste anual del comedor puede acercarse a los mil euros por alumno. Un gasto que se suma a otros tratamientos, terapias y apoyos que muchas familias ya afrontan cada mes para atender las necesidades de sus hijos.
Desde el movimiento asociativo alertan además de que la dotación económica destinada a esta convocatoria lleva años sin modificarse. El presupuesto ronda los 550.000 euros para toda Andalucía, pese al aumento de centros y alumnado con necesidades educativas especiales. Según denuncian, este sistema de concurrencia competitiva provoca que cada vez más centros queden fuera de las ayudas.
Las asociaciones también señalan la falta de coordinación entre las becas del Ministerio de Educación y las ayudas autonómicas. Según explican, en algunos casos incluso se ha tenido que devolver dinero cuando se cruzan los datos de ambas administraciones, lo que demuestra, aseguran, que el problema no es solo presupuestario, sino también de gestión.
Ante esta situación, las familias reclaman una solución inmediata para este mismo curso escolar mediante una ampliación de crédito que permita garantizar el servicio. A largo plazo, piden que el comedor en los centros de educación especial deje de depender de convocatorias competitivas y se integre directamente en la financiación educativa, como ocurre con otras actividades del currículo.
Porque para estos alumnos el momento del comedor no es solo la hora de comer. Es aprendizaje, es rehabilitación, es autonomía y es también convivencia. Y por eso las familias insisten en que garantizar este servicio no es una cuestión administrativa ni económica, es una cuestión de derechos y de dignidad para unos niños que, recuerdan, ya tienen suficientes barreras que superar cada día.
