El Distrito Bahía de Cádiz-La Janda impulsa un cambio organizativo en los cuidados enfermeros

Una imagen del Centro de Salud Mentidero
Una imagen del Centro de Salud Mentidero
Redacción OC

Doce centros de salud de la provincia actúan como pilotos en un plan estratégico hasta 2028 para optimizar la lactancia, el manejo de úlceras por presión y las lesiones de miembros inferiores.

El Distrito Sanitario Bahía de Cádiz-La Janda, perteneciente al Servicio Andaluz de Salud (SAS) de la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias, ha iniciado una profunda transformación organizativa en el ámbito de los cuidados de la salud. La institución ha puesto en marcha la implantación estructurada de buenas prácticas clínicas basadas en la evidencia científica mediante su incorporación como centro candidato al prestigioso programa internacional Best Practice Spotlight Organization® (BPSO®). Esta iniciativa está impulsada por la Registered Nurses’ Association of Ontario (RNAO) y coordinada en la comunidad autónoma por el BPSO Host-Regional Andalucía.

El proyecto, que se desarrollará entre los años 2026 y 2028, no se limita a la mera implantación de protocolos tradicionales. Su fin último es orientar la toma de decisiones clínicas, la prevención, la seguridad y la calidad de los cuidados para que estén sustentadas de forma rigurosa en evidencia contrastada, contando con la participación activa de los propios profesionales sanitarios.

La relevancia de este cambio organizativo es mayúscula si se tiene en cuenta el volumen asistencial del distrito, que atiende actualmente a más de 515.000 ciudadanos distribuidos en 13 municipios de la provincia de Cádiz. Para ello cuenta con 9 Zonas Básicas de Salud y 27 centros de salud, que integran una plantilla de 464 enfermeras y 90 Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). Asimismo, el progresivo envejecimiento poblacional de la zona, con un 20,11 % de personas mayores de 65 años, una cifra que se sitúa por encima de la media andaluza, coloca los cuidados complejos, la prevención de lesiones crónicas y la atención a la dependencia como objetivos prioritarios en el territorio.

Tras un proceso de análisis, se han seleccionado tres Guías de Buenas Prácticas RNAO consideradas prioritarias por su impacto clínico y poblacional: prevención y manejo de lesiones por presión (UPP), principalmente de personas vulnerables y dependientes, valoración y manejo de lesiones en miembros inferiores (úlceras venosas), especialmente en población mayor y atención domiciliaria, y el fomento del inicio precoz, la continuidad y el apoyo estructurado a la lactancia materna. 

En torno a estas tres guías se ha configurado la primera red de centros piloto del proyecto: de la primera se harán cargo los centros de salud Pinillo Chico en El Puerto, Mentidero en Cádiz, Joaquín Pece en San Fernando y Barbate. La segunda se desarrollará en los centros de salud de Conil, Puerto Sur, Puerto Real y Loreto en la capital gaditana. Por su parte, Los Gallos en Chiclana, Medina, Rodríguez Arias de San Fernando y La Laguna de Cádiz acometerán la guía en torno a la lactancia materna.

La implantación comenzará inicialmente en estas doce unidades, aunque el modelo está diseñado para extenderse progresivamente al conjunto del Distrito, favoreciendo además la incorporación voluntaria de otros centros durante el desarrollo del proyecto.

Durante la última semana de abril, los equipos de los doce centros piloto completaron sus primeras sesiones de trabajo operativo; a partir de ahí, los grupos desarrollaron un trabajo intensivo con un enfoque participativo, de forma que son los propios equipos asistenciales quienes analizan su realidad, identifican oportunidades de mejora y deciden las primeras evidencias que implantarán en su práctica diaria.

Este proceso ha permitido obtener una visión precisa de cómo trabajan actualmente los profesionales con la evidencia científica en cada una de las áreas seleccionadas. Los análisis realizados han identificado aspectos clave como variabilidad en el apoyo y asesoramiento en lactancia materna, diferencias en la aplicación de terapia compresiva en lesiones venosas, infra registro de valoraciones preventivas en lesiones por presión, necesidad de reforzar circuitos de seguimiento y continuidad asistencial, y barreras organizativas relacionadas con tiempos, registros y formación.

No obstante, los equipos también han señalado importantes fortalezas, como la elevada motivación profesional, respaldo institucional, experiencia previa en proyectos de evidencia, liderazgo clínico consolidado y compromiso con la mejora continua.

Tras completar el trabajo técnico inicial, el proyecto entra en una nueva fase estratégica, la presentación formal a los profesionales de los doce centros piloto, mediante una serie de sesiones, las cuales, además de informar, buscan generar una auténtica red de profesionales impulsores del cambio.

El horizonte del proyecto no finaliza en 2028, ya que el objetivo del Distrito es que este programa no se quede únicamente en la implantación de recomendaciones clínicas, sino en consolidar una cultura organizativa en la que la excelencia en cuidados deje de ser una meta puntual para convertirse en una forma habitual de trabajar.