El corte del cupón precinto en las farmacias entra en su recta final

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Técnico de Farmacia cortando un cupón precinto de un medicamento dispensado con receta.
Ana Zambrana

La digitalización sustituirá progresivamente un sistema que lleva décadas acompañando la dispensación de medicamentos.

Durante años, ese sonido ha formado parte de una escena cotidiana de cualquier farmacia.

El farmacéutico saca el cúter, recorta un pequeño cuadrado de la caja del medicamento y continua atendiendo al cliente. Un gesto tan habitual que la mayoría lo ha visto cientos de veces sin llegar a preguntar qué era exactamente aquel trocito de cartón.

Se llama cupón precinto y ha servido durante décadas para acreditar que un medicamento con receta había sido dispensado. Ahora, ese sistema comienza a dar pasos a otro completamente digital.

El cambio llega tras la aprobación de una nueva normativa que permitirá sustituir progresivamente ese recorte de cartón por un código electrónico. La transición será gradual y durante un tiempo convivirán ambos métodos mientras las administraciones y las farmacias comprueban que todo funciona correctamente.

En realidad, buena parte del trabajo relacionado con esta digitalización ya estaba hecho. Las farmacias llevan años utilizando sistemas de verificación mediante códigos impresos en los envases para garantizar la autenticidad de los medicamentos. La diferencia es que ahora esa misma tecnología servirá también para justificar la dispensación.

Juan Manuel García, farmacéutico y vocal del Colegio de Farmacéuticos de Cádiz, asegura que el principal beneficio será el tiempo que se gana. Tiempo que hasta ahora se empleaba en una tarea administrativa que continuaba mucho después de que el cliente abandonara la farmacia. Y es que detrás de ese sencillo corte había mas trabajo del que parecía. Revisar documentación, preparar envíos y comprobar que todo estaba correcto formaban parte de un procedimiento que el sector llevaba años reclamando simplificar.

Entre los clientes, la noticia ha provocado mas sorpresa que nostalgia. Muchos reconocen que habían visto cortar el cupón precinto toda la vida, pero desconocían cuál era su función. Otras consideran que, si la medida permite agilizar el trabajo de los farmacéuticos, bienvenida sea.

Por ahora, el cúter sigue saliendo del bolsillo de la bata y el cartón continúa separándose de las cajas de medicamentos. Pero junto a ese sonido tan familiar ya se escucha otro cada vez mas frecuente: el pitido de un lector digital que empieza a tomar el relevo.

Un cambio discreto, casi imperceptible para la mayoría, que pone fin a una rutina que ha acompañado a varias generaciones de pacientes y farmacéuticos.