La Farmacia Perú recupera muebles y enseres de boticas antiguas para mostrar el pasado de esta profesión en la ciudad
De tratamientos personalizados a entregar medicamentos en cajas. De mantener en albarelos los extractos crudos, a abrir simplemente un cajón para dispensar lo que el paciente necesita. La evolución de la farmacia y de la industria farmacéutica en la farmacia Perú de la capital que ahora se visibiliza con la recuperación de aquellos elementos e instrumentos que formaban parte de las boticas en el siglo XIX y principios del XX
Recuperar el pasado para conocer el presente. Esto es lo que ha conseguido Marina Pérez, farmacéutica de la Farmacia Perú en su negocio. La herencia de su bisabuelo y de su abuelo en su botica, ahora forma parte de su establecimiento para que sus clientes puedan conocer cómo eran las farmacias del siglo XIX y principios del XX.
Una fotografía de su bisabuelo en la antigua farmacia El Globo, en la calle Hospital de Mujeres, descubre a un joven mancebo tras un mostrador de mármol y caoba que ahora tiene un lugar especial en su farmacia de la avenida del Perú.
Pero no solo parte de aquel mostrador, sino también los albarelos, aquellos recipientes en donde los boticarios guardaban extractos crudos de plantas, minerales o animales que se utilizaban para elaborar los medicamentos, que también se guardaban en estos contenedores.
Albarelos también de principios del siglo XX en los que aún se conservan algunas de estas raíces o pastillas de entonces.
Marina Pérez también ha recuperado algunos libros antiguos que utilizaban aquellos farmacéuticos, algunos ya en desuso para los profesionales del siglo XXI, apuntes y hojas con anotaciones de fórmulas magistrales que se elaboraban en los laboratorios de las farmacias.
Y entre los muchos de los tesoros heredados por Marina Pérez, los de su abuelo, propietario hasta hace unos años de la farmacia de San Rafael, de donde se han recuperado las pequeñas cajas en donde se guardaba la medicación indicada por el médico, que indicaba el facultativo, y el tratamiento.
Recuerdos de una época ya perdida donde todo se elaboraba a mano y no llegaba a la farmacia en cajas preparadas por las industrias.
Y es que esta farmacéutica ahora muestra en su pequeño rincón la balanza en la que se pensaban los polvos o las mezclas para elaborar las pastillas o jeringuillas de cristal en un soporte para poder esterilizarla.
Muebles, libros, instrumentos o elementos que nos permiten en el siglo XXI conocer cómo era la profesión farmacéutica en un tiempo donde cada tratamiento era personalizado.
