Las autoescuelas vuelven a alzar la voz por el colapso de los exámenes de conducir en Cádiz
El sector denuncia que mas de 10.000 alumnos esperan una prueba práctica en la provincia y reclama un refuerzo urgente de examinadores para acabar con un problema que considera estructural.
Los silbatos han vuelto a sonar este viernes frente a la Subdelegación del Gobierno.
Las autoescuelas andaluzas, entre ellas las de la provincia de Cádiz, se han concentrado para denunciar una situación que, aseguran, se repite año tras año: la falta de examinadores de la Dirección General de Tráfico. Esa escasez de personal está dejando a más de 10.000 alumnos pendientes de una fecha para realizar el examen práctico en la provincia.
El presidente de la Asociación Gaditana de Autoescuelas Bahía de Cádiz, Claudio Blanco, ha explicado que el problema no es nuevo y que cada verano se hace todavía más evidente porque coinciden las vacaciones del personal con la época de mayor demanda.
Ahora mismo existen 21 plazas de examinador en la provincia, aunque solo 17 están cubiertas al encontrarse cuatro funcionarios de baja. Desde las asociaciones recuerdan que hace unos años Cádiz llegó a disponer de cerca de 30 examinadores y consideran que la diferencia explica buena parte del atasco actual. Según indican, hay jornadas en las que apenas se realizan unas 70 pruebas prácticas entre los tres centros de examen de la provincia.
El presidente de la Asociación de Autoescuelas del Campo de Gibraltar, Jorge Rowe, sostiene que hacen falta incorporaciones cuanto antes y, mientras llegan, pide medidas de refuerzo que permitan aumentar el número de exámenes.
La Confederación Nacional de Autoescuelas reconoce que la DGT ha aumentado la oferta de plazas para examinadores. Su vicepresidenta, Teresa Coll, ha recordado que este mes está prevista una convocatoria de 100 nuevas plazas y otra de 120 el próximo año. Aun así, considera que el problema sigue sin resolverse porque cada vez son más los alumnos que acceden al examen.
Las autoescuelas insisten en que necesitan una plantilla estable para evitar que las listas de espera continúen creciendo y anuncian que seguirán movilizándose hasta obtener una respuesta.
