Defensa reclama al constructor Agustín Rubiales el local que guarda su maquinaria desde hace 40 años
El Ministerio de Defensa ha reclamado al constructor inmobiliario Agustín Rubiales el local en donde guarda la maquinaria de su empresa en la avenida Duque de Nájera cuatro décadas después de que comenzara a darle uso. El próximo día 20 de octubre, el promotor, conocido por ayudar a muchas familias del desahucio, será forzado a abandonar este local
Con 22 años, Agustín Rubiales fue desahuciado de su casa del barrio de Santa María con dos hijos pequeños. Pero conoció el verdadero sentido de la palabra caridad, y aprendió de ella gracias al entonces párroco de la iglesia de la Merced. Desde aquel momento, quiso devolver con su trabajo y esfuerzo lo que aquel sacerdote le dio de manera desinteresada. Y, desde abajo, primero como albañil, y más tarde, con su propia constructora, comenzó a levantar edificaciones con las que, no solo le ofrecía una vivienda al gaditano, sino también ayudaba a muchas familias que tenían que abandonar su hogar a tener una segunda oportunidad.
Su constructora comenzó a crecer, y encontró un local en la avenida Duque de Nájera para meter la maquinaria. Un espacio propiedad del Ministerio de Defensa, que en los primeros años, no pagó al costear él la obra, pero que, desde hace 30 años, abona su mensualidad a principio de mes. Un local que ahora le reclama el Invied, el Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa, y que debe abandonar el próximo 20 de octubre.
Rubiales aún no logra entender por qué ahora le obligan a abandonar este local donde él guarda la maquinaria de su constructora. Un local que hace 10 años le ofrecieron comprar, pero su situación económica en ese momento no se lo permitía. Y que ahora no puede adquirir, sino que tiene que esperar a que salga a subasta pública para poder comprarla, si es que gana la subasta.
El constructor y benefactor gaditano solo quiere que el Ministerio de Defensa le ofrezca quedarse con el local, o bien en alquiler o poder adquirirlo. Y es que, como cuenta, no sabe qué va a hacer con toda la maquinaria, ni cómo puede afectar a su negocio la pérdida de este espacio.
Pero a Agustín Rubiales apenas le quedan fuerzas para seguir luchando. Sus problemas de salud no le permiten luchar como a él le gustaría en esta batalla que podría acabar su negocio de más de 40 años y que mantiene a muchas familias de la ciudad.
Pero a pesar de sus achaques, luchará, y hasta el final, por no perder el local. El próximo 20 de octubre no entregará las llaves que le reclama el Invied y, si es necesario, irá a los tribunales. Porque este local no es solo en donde guarda la maquinaria de su constructora. El el motor que mueve su vida, la de su familia, y la de muchos gaditanos y gaditanas.
