'El amor brujo', la obra que devuelve a María Lejárraga el lugar que le negó la historia

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'El amor brujo lo escribió una mujer', otra de las citas de Verso Libre.
Ana Zambrana

Verso Libre ha dedicado un encuentro en la Casa de Iberoamérica a la escritora que firmó bajo el nombre de su marido el libreto de la obra de Manuel de Falla y a la colaboración artística que hizo posible su creación.

Detrás de una de las obras más reconocidas de Manuel de Falla hay una historia de colaboración artística, pero también de autoría silenciada. 

María Lejárraga escribió el libreto de 'El amor brujo', aunque durante décadas su trabajo quedó asociado al nombre de su marido, Gregorio Martínez Sierra. Recuperar su papel ha sido el propósito del encuentro celebrado este sábado en la Casa de Iberoamérica, dentro de la programación de Verso Libre.

Bajo el título 'El amor brujo lo escribió una mujer', la conversación ha reunido a Laura Hojman, Alberto Romero y María Estévez, con la moderación de Violeta Dávila. El encuentro ha puesto el foco en una época en la que las fronteras entre literatura, música, baile y escenografía eran mucho más permeables de lo que hoy puede parecer. La creación teatral se entendía como un espectáculo en el que las distintas disciplinas trabajaban de manera conjunta, y no como una suma de obras independientes.

Desde esa perspectiva, 'El amor brujo' no se explica únicamente a través de la partitura de Falla o del libreto de Lejárraga. La obra nació también del universo artístico de Pastora Imperio y de la aportación de su madre, Rosario la Mejorana, vinculada a la tradición del baile flamenco. La colaboración entre todos ellos dio forma a una propuesta en la que música, literatura y movimiento escénico se fundieron para llevar al escenario una historia atravesada por la cultura popular.

La trayectoria de María Lejárraga ayuda a comprender por qué su nombre ha tardado tanto en ocupar el lugar que le corresponde. Cuando conoció a Falla, ya era una escritora consolidada. Había publicado novelas y trabajado en libretos para zarzuela, además de colaborar con compositores como Joaquín Turina y José María Usandizaga.

Sin embargo, buena parte de su producción apareció bajo el nombre de Gregorio Martínez Sierra, que ejercía también como director de escena. Su caso refleja las dificultades que encontraron muchas mujeres para lograr que su trabajo fuera reconocido públicamente como propio.

El encuentro ha recuperado además la relación entre Lejárraga y Falla, que compartieron inquietudes artísticas y un interés por llevar al escenario nuevas formas de expresión. Esa colaboración permite mirar 'El amor brujo' desde una perspectiva más amplia y entender que la historia de una obra no siempre se agota en el nombre que aparece en el cartel.

Con esta propuesta, Verso Libre incorpora a su programación la revisión de figuras fundamentales de la cultura cuya contribución quedó relegada durante décadas. 

La recuperación de María Lejárraga no solo permite conocer mejor el origen de 'El amor brujo', sino también revisar el relato con el que se ha contado la historia artística española.