El IES Rafael Alberti, premiado por sus bibliotecas humanas
El proyecto acerca al alumnado a las historias de personas migrantes para combatir prejuicios y fomentar la convivencia. Los Premios Destacando reconocen esta iniciativa educativa.
Hay historias que no caben en un libro de texto. Para conocerlas, a veces basta con sentarse frente a quien las ha vivido y escuchar.
Esa es la idea que ha llevado al IES Rafael Alberti a recibir uno de los Premios Destacando por su proyecto ‘Personas migrantes como bibliotecas humanas’, una iniciativa que convierte los testimonios personales en una herramienta para aprender y mirar la realidad de otra manera. El profesor Abel Al Jende Medina ha sido el impulsor de esta experiencia, en la que han participado entre 14 y 16 personas de forma especialmente activa. Para el docente, el reconocimiento llega después de mucho trabajo y también sirve para dar visibilidad a lo que se hace desde la escuela pública.
La idea surgió al estudiar las migraciones y las desigualdades sociales en Secundaria. El equipo docente llevaba tiempo pensando en cómo acercar al alumnado a las experiencias de quienes llegan a nuestro país. Pero una charla ante decenas de estudiantes no parecía el formato más adecuado. La solución fue cambiar la distancia y la manera de escuchar. Las bibliotecas humanas permiten encuentros más cercanos, en los que los participantes pueden conversar directamente con personas migrantes y refugiadas. No se trata solo de hablar de fronteras o de cifras, sino de conocer a quien hay detrás de cada historia, también en los pequeños detalles de su vida cotidiana.
Abel considera que ese contacto directo es especialmente importante en un momento en el que muchos jóvenes reciben buena parte de la información a través de las redes sociales, donde también circulan mensajes que alimentan el rechazo hacia la población migrante.
Y ahí está, precisamente, el objetivo del proyecto. Que lo que se estudia en clase tenga sentido fuera de ella. Que los alumnos puedan contrastar lo que escuchan con las personas a las que tienen delante y que ese encuentro les ayude a cuestionar ideas preconcebidas. La intención es que las bibliotecas humanas tengan continuidad. El instituto ya tiene constancia de que otro centro de la provincia ha replicado la experiencia y plantea nuevas posibilidades para esta metodología, que podría aplicarse también a otros colectivos, como las personas mayores.
Porque el aprendizaje no siempre empieza con una explicación del profesor.
A veces comienza cuando alguien cuenta su historia y, al otro lado, otra persona está dispuesta a escucharla.
