El Dios Momo llama al renacer del Carnaval de Cádiz antes de arder en su ritual más simbólico
Luis Rivero invoca una fiesta feminista, libre e independiente en el pregón celebrado este 17 de febrero en la plaza de San Antonio.
El corazón del Carnaval de Cádiz latió con fuerza en la noche del 17 de febrero, cuando el Gran Momo tomó la palabra en la plaza de San Antonio y, horas después, la imagen del Dios fue consumida por el fuego en el acto que simboliza el final del periodo de desenfreno carnavalesco.
Antes de su quema, Luis Rivero, encargado de encarnar este año a la figura pagana, ofreció un pregón cargado de emoción, memoria y reivindicación, marcando uno de los momentos más intensos y esperados del calendario festivo y reafirmando el papel del Carnaval como expresión cultural y social de la ciudad.
Durante su intervención, planteó la necesidad de que la fiesta resurja con nuevos valores, defendiendo un Carnaval más igualitario, libre de condicionantes externos y fiel a su esencia popular. También puso el acento en la importancia de proteger el legado cultural de la fiesta, con especial mención al tango gaditano como una de sus señas de identidad, y reclamó un mayor reconocimiento institucional para el Carnaval y para quienes lo hacen posible, desde autores y agrupaciones hasta las miles de personas que cada año sostienen la tradición desde el anonimato.
El pregón concluyó con una apelación directa a recuperar la ilusión y la autenticidad que han definido históricamente al Carnaval de Cádiz, antes de que las llamas envolvieran la figura del Dios Momo en el ritual que simboliza el cierre simbólico de la fiesta y la transición hacia la Cuaresma.
Sin embargo, lejos de apagarse, el espíritu carnavalero permanece vivo en las calles, donde las coplas y la participación popular siguen demostrando que Cádiz no entiende el Carnaval como un instante, sino como una forma de vivir que se resiste a desaparecer.
