Nuevas propuestas

Los Depósitos de Tabaco bailan al ritmo de los libros en Cádiz

Los más pequeños participan en la fiesta ‘¡Libros que se bailan!’.
Los más pequeños participan en la fiesta ‘¡Libros que se bailan!’.
Ana Zambrana

Más de medio centenar de niños protagonizan una original “disco literaria” en el estreno cultural del espacio.

Hay muchas formas de acercarse a un libro. Esta tarde, en Cádiz, ha sido a través del baile, en una escena donde la lectura se ha mezclado con la música y la imaginación.

En la planta baja de la nave, en una sala acristalada e insonorizada, pensada para no interferir con la biblioteca situada en la parte superior, unos 50 niños y niñas han participado en la fiesta ‘¡Libros que se bailan!’, una propuesta que mezcla lectura y movimiento para acercar las historias a los más pequeños de una forma distinta.

Con pegatinas, sellos y mucha energía, los niños han ido entrando en dinámica de la mano de dos monitores, Benjamín y Silvia, que han convertido la actividad en un diálogo constante. Les han preguntado qué libros leen, cuáles recuerdan, cuáles les gustan… y ellos, sin timidez, han respondido y participado activamente.

Uno de los momentos más llamativos ha llegado con el libro de ‘Los Futbolísimos’, cuando los propios niños han explicado la historia y, acto seguido, han asociado la lectura a la música. El resultado: todos bailando al ritmo del conocido “Waka Waka”, en una escena tan caótica como divertida, perfectamente alineada con el espíritu de la actividad.

Mientras tanto, al otro lado del cristal, los padres observaban la escena. Una imagen muy gráfica de cómo conviven en este nuevo espacio el silencio de la lectura y la energía de actividades como esta.

La responsable de la Red de Bibliotecas Municipales, Yolanda Vallejo, ha destacado que la elección del Día Internacional del Libro para inaugurar oficialmente el equipamiento no es casual y ha subrayado el éxito de participación, con una asistencia que ha superado las plazas previstas.

Y esta tarde, entre música, juegos y libros, han sido los más pequeños quienes han marcado el ritmo de un espacio que empieza a cobrar vida.