La cofradía del Perdón ha sido nombrada patrona no nata de la fundación creada por la familia Garrido Rey para abrir un economato social en la ciudad
Los usuarios, que serán familias desfavorecidas, podrán comprar productos de primera necesidad a precio de costo, mientras que el resto del precio lo asumirán administraciones y entidades.
La familia Garrido Rey ha iniciado los pasos para abrir en la ciudad un economato social para familias sin recursos. Un proyecto en el que también ha implicado a la cofradía del Perdón. Sus hermanos, que aprobaron en cabildo ser Patrono Nato de la Fundación, han recibido la aprobación del Obispado de Cádiz, que ha decretado que la corporación sea la quinta parte de esta institución benéfica.
La cofradía será vicepresidenta de esta Fundación que está a la espera de recibir la autorización como entidad en el registro de asociaciones.
La familia Garrido Rey ha hecho realidad el sueño que tuvo el ya desaparecido hermano mayor del Perdón, Manolo Garrido, dando el primer paso con la creación de la Fundación. Ahora queda la segunda parte, quizás la más complicada. Encontrar un local en el centro de la ciudad que tenga las condiciones óptimas para acoger este supermercado social. También, se quiere invitar a las administraciones, entidades privadas, bolsas de caridad de las hermandades y las parroquias a la colaboración para adquirir los productos de primera necesidad a los que podrán acceder las personas que lo necesiten.
Serán las propias Cáritas y las bolsas de caridad de las cofradías quienes realicen el listado de las personas y familias que necesiten cubrir las necesidades básicas.
El usuario abonará el 25% del coste del producto, es decir a precio de costo, y el 75% restante lo abonará la entidad que lo apadrine.
Este economato social ha tomado como modelo el que existe en Sevilla, en el que participan más de 40 cofradías de la ciudad y atienden a cientos de personas a diario en este espacio que no busca hacer competencia a los supermercados, sino que las personas con menos recursos puedan adquirir alimentos y productos que son necesarios a diario en casa.
En Cádiz, hace 11 años, las Cáritas parroquiales intentaron poner en marcha este proyecto que, finalmente, no pudo llevarse a cabo al no encontrar local, ni tampoco conseguir recursos económicos.
