Protesta

Santa María hace ruido para recuperar la tranquilidad

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Algunas de las pancartas que portaraban los vecinos del barrio de Santa María durante la protesta.
Ana Zambrana / Carmen Mas

Los vecinos han vuelto a salir a la calle con una cacerolada para denunciar la inseguridad y la venta de droga en el barrio.

En Santa María ya no se escuchan solo las conversaciones de siempre ni el bullicio habitual del barrio. Desde hace semanas, también resuenan los golpes de las cacerolas de unos vecinos que han dicho "¡basta!".

Este viernes por la tarde han vuelto a salir a la calle para reclamar algo tan básico como sentirse seguros en sus propias casas.

La protesta, la segunda en apenas unos días, recorrió las calles del barrio y reunió a decenas de residentes. Con cacerolas, sartenes y mucha determinación, denunciaron la presencia de droga y el aumento de episodios que, aseguran, están alterando la convivencia. "Habrá una tercera, una cuarta y todas las que hagan falta", explica Irene Flores, una de las vecinas que participan activamente en esta movilización.

Los residentes cuentan que el miedo y la preocupación forman ya parte de su día a día. Por eso han decidido organizarse y mantenerse vigilantes. Recorren las calles, hablan entre ellos y permanecen atentos a cualquier incidente. Dicen que no quieren mirar hacia otro lado y que, aunque valoran el apoyo institucional, son ellos quienes viven esta realidad en primera persona.

En Santa María no piden imposibles. Solo quieren volver a caminar tranquilos, descansar sin sobresaltos y recuperar la normalidad.

Y, hasta que eso ocurra, prometen seguir haciendo ruido para que nadie olvide que detrás de cada cacerola hay un vecino que solo quiere vivir en paz.