La profesión de sala busca romper prejuicios y ganar reconocimiento
La Escuela de Hostelería de Cádiz mantiene abierto el plazo de inscripción para una formación con alta demanda laboral.
Muchos llegan pensando que aprenderán a servir mesas. Sin embargo, bastan unos días en la Escuela de Hostelería de Cádiz para descubrir que ser profesional de sala implica mucho más.
Vinos, protocolo, atención al cliente, psicología o conocimiento del producto forman parte de una formación que poco tiene que ver con la idea que la mayoría tiene de esta profesión.
Y es precisamente ese uno de los grandes retos del sector: romper con el tópico de que cualquiera puede trabajar en sala.
Mientras la cocina sigue despertando vocaciones y ganando protagonismo, los establecimientos encuentran cada vez más dificultades para incorporar personal cualificado capaz de atender al cliente, asesorarlo y convertir una comida en una experiencia satisfactoria.
Una realidad que sorprende incluso a quienes deciden formarse en esta especialidad.
Muchos alumnos reconocen que llegaron sin saber realmente todo lo que escondía esta profesión y que han descubierto un mundo mucho más amplio de lo que imaginaban, donde tienen cabida desde la cultura del vino hasta el conocimiento de productos o las distintas técnicas de servicio.
Con el plazo de inscripción abierto hasta el próximo 7 de septiembre, la Escuela de Hostelería de Cádiz busca nuevos alumnos para una especialidad con una alta demanda laboral.
Una profesión que suele pasar desapercibida cuando todo sale bien, pero que resulta fundamental para que un cliente salga de un restaurante con ganas de volver.
