Emporio del Orbe

Las Cuevas de María Moco abren sus puertas para mostrar la historia que esconden

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Interior de una de las cuevas de María Moco
Ana Zambrana

Unas 2.000 personas podrán visitar parte de sus galerías dentro de la programación de ‘Cádiz, Emporio del Orbe’, en un recorrido guiado por especialistas

Una hilera de candiles marca el camino hacia el interior de las Cuevas de María Moco.

La imagen tiene algo de viaje en el tiempo, pero lo que aparece al avanzar por las galerías tiene poco de leyenda.

Este espacio, que forma parte del imaginero gaditano desde hace generaciones, ha abierto este año de forma excepcional dentro de la programación de ‘Cádiz, Emporio del Orbe’.

El arqueólogo municipal José María Gener explica que lo que encontramos aquí es parte de la defensa subterránea de Cádiz. Las galerías fueron planificadas durante la segunda mitad del siglo XVIII y cumplían distintas funciones. En este tramo se conserva una galería aspillerada, situada en uno de los puntos mas expuestos del frente de tierra. Las pequeñas aberturas de los muros permitían a los fusileros defender la zona ante un posible desembarco, mientras los respiraderos del techo ayudaban a evacuar el humo de los disparos.

Gener también pone límites a la leyenda. No se conoce con certeza de dónde procede el nombre de María Moco y las historias que hablan de una mujer enamorada o de una contrabandista forman parte de la tradición popular.

La realidad está documentada bajo tierra: un sistema defensivo ligado a la historia militar de Cádiz que nunca llegó a utilizarse en combate. Tampoco es el laberinto que muchas veces se ha imaginado. Las distintas galerías no están conectadas entre sí.

La expectación por conocerlas ha sido enorme. Bruno García ha explicado que el objetivo inicial es que unos 2.000 gaditanos puedan visitar las cuevas, aunque las peticiones recibidas han rozado las 5.000.

El acceso se ha limitado por seguridad y las visitas se realizan en grupos reducidos, dadas las propias características de este espacio. El Ayuntamiento ha realizado trabajos de limpieza y ha acondicionado el acceso para hacer posible este recorrido sin alterar las cuevas. Son alrededor de 200 metros los que se han habilitado para esta experiencia.

Y mientras los candiles iluminan cada paso, las Cuevas de María Moco permiten descubrir una parte de Cádiz que siempre ha estado ahí, pero cuyo recorrido, hasta ahora, había estado al alcance de muy pocos.