El Defensor del Pueblo Andaluz se reunirá con el alcalde para analizar la situación de las personas sin hogar en la capital
La cita llega tras la muerte de cinco personas que vivían en la calle en apenas dos meses.
Cinco muertes en apenas ocho semanas han sacudido la conciencia social de Cádiz y han puesto el foco sobre una realidad que lleva años latente en la capital. La respuesta institucional ya está en marcha.
El Defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maetzu, ha anunciado que mantendrá una nueva reunión con el alcalde de Cádiz, Bruno García, para abordar la situación del sinhogarismo en la ciudad. El encuentro se produce después de que cinco personas que vivían en la calle hayan fallecido en los últimos dos meses, un dato que ha encendido las alarmas tanto en el ámbito político como social.
Maetzu ya trató esta problemática con el regidor local en su despacho en Sevilla, pero considera necesario regresar a Cádiz para realizar una radiografía actualizada de la situación. Según los datos que maneja la institución, en Cádiz hay actualmente 110 personas sin hogar, una cifra que, en su opinión, es asumible en una ciudad de estas dimensiones, si se actúa con planificación y coordinación.
El Defensor ha insistido en que no basta con ofrecer comida o abrigo. El análisis que se plantea pasa por determinar cuántas de estas personas presentan patologías físicas o psicológicas, cuántas necesitan atención sanitaria específica y cuál es la capacidad real de los recursos asistenciales existentes, incluidos los albergues. También ha reconocido que, en muchos casos, las personas sin hogar rechazan acudir a estos centros porque no desean sentirse controladas, además de arrastrar situaciones de abandono familiar, enfermedad mental o pobreza extrema.
Desde el Ayuntamiento de Cádiz se recuerda que el centro de acogida municipal presta atención residencial temporal y desarrolla programas orientados a la inserción social. El alcalde anunciaba recientemente la ampliación de recursos con mas plazas, nuevas instalaciones y refuerzo en apoyo sanitario y de salud mental, asegurando que no habrá límite de medios para atender a este colectivo.
Cádiz afronta un desafío social urgente. Porque, mas allá de las cifras, la ciudad se enfrenta al reto de transformar el diagnóstico en medidas eficaces que impidan que la calle siga siendo, para algunos, el último destino.
