Educación

El IES Drago se pone en la piel de las personas con discapacidad para hacer más accesible la Casa de Iberoamérica

Imagen de la auditoría pionera en Cádiz sobre accesibilidad elaborada por estudiantes del IES Drago.
Imagen de la auditoría pionera en Cádiz sobre accesibilidad elaborada por estudiantes del IES Drago.
Ana Zambrana

Alumnado de Turismo y Mediación Comunicativa firman una auditoría pionera en Cádiz que plantea mejoras reales para convertir este espacio cultural en un lugar mas inclusivo.

Recorrer la Casa de Iberoamérica sin escuchar nada. O hacerlo con los ojos tapados, guiándose únicamente por el tacto y la orientación de otras personas. 

Esa ha sido la experiencia que ha vivido el alumnado del IES Drago para entender, desde dentro, las barreras a las que se enfrentan muchas personas con discapacidad en espacios culturales de la ciudad.

El resultado es una auditoría pionera en Cádiz sobre accesibilidad, elaborada por estudiantes de los ciclos de Turismo y Mediación Comunicativa, que no solo analiza el estado actual del edificio, sino que propone mejoras concretas para hacerlo más inclusivo.

La iniciativa nace de un proyecto educativo que une dos ramas formativas del centro: el turismo y la atención a personas con diversidad funcional. Una idea que, según explica la directora del IES Drago, María José Albarrán, tenía un objetivo claro desde el principio: que todo el trabajo desarrollado en las aulas tuviera una utilidad real para la ciudad.

El estudio parte de varias visitas a la Casa de Iberoamérica en las que el alumnado recorrió el edificio simulando distintas discapacidades. Algunos utilizaron sillas de ruedas; otros caminaron con antifaces o auriculares que anulaban completamente el sonido para experimentar cómo sería la visita para una persona sorda, ciega o sordociega.

Una experiencia que, asegura, les ha ayudado a desarrollar empatía y a detectar detalles que normalmente pasan desapercibidos. 

La auditoría concluye que la Casa de Iberoamérica cuenta con una buena base en accesibilidad, gracias a elementos como rampas, ascensores o accesos adaptados. Sin embargo, el documento también plantea nuevas medidas para avanzar hacia un modelo más inclusivo, como mejorar la señalética, incorporar braille o instalar pictogramas que faciliten la orientación dentro del edificio.

El proyecto se enmarca además dentro de un módulo de Turismo Accesible e Inclusivo impulsado por el propio instituto, pionero en Andalucía. Una formación que, según el profesorado, busca preparar a futuros profesionales capaces de diseñar experiencias turísticas pensadas para todos desde el primer momento, y no como una adaptación posterior.

La siguiente fase del trabajo quiere dar un paso más: incorporar a asociaciones y colectivos de personas con discapacidad para que sean ellos quienes validen las propuestas planteadas por el alumnado. 

Un proyecto que nació en las aulas, pero que ya mira directamente a la ciudad.

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