La periodista sanluqueña Toñi Moreno reivindica el papel de Cádiz como ciudad abierta y puerto para que hombres y mujeres amasen libres
La pregonera estuvo acompañada en su pregón de diversas colaboraciones de artistas y carnavaleros que han defendido con sus letras y actuaciones el colectivo LGTBI+
La ciudad ha celebrado durante estos días la Semana del Orgullo, y ha puesto el broche final con el pregón, a cargo, en este 2026, de la periodista sanluñeca Toñi Moreno. Una mujer que ha reconocido públicamente que pertenece al colectivo LGTBI+, y que sus palabras y acciones muestra, cada día, que no importa a quién una persona ame.
Vestida con un diseño del joven gaditano Adrián Marín, Moreno se subió al escenario mientras que sonaba un fuerte aplauso en la plaza de San Juan de Dios, de un público deseo de escuchar las palabras de la periodista.
Un pregón que quiso dividir y dedicar a la ciudad, al Carnaval, a las personas que en Cádiz han luchado por sus derechos, a contar su propia experiencia y a Sandra Peña, la joven sevillana que se quitó la vida tras sufrir acoso escolar.
Un pregón que se abrió con declaraciones de las artistas Rocío Jurado y Lola Flores, que defendían abiertamente al colectivo gay, y con imágenes de ella misma, cuando, durante una entrevista a Laura Pausini, se declaró lesbiana públicamente.
Las primeras palabras de su pregón, para Cádiz. Para la ciudad que nunca levantó murallas a nadie y que fue puerto, no solo de barcos y marineros, sino puerto de hombres y mujeres que querían vivir en libertad. Una ciudad que, para Toñi Moreno, aprendió la primera que la diferencia no te hace débil, sino que te hace crecer antes que nadie. Una ciudad, como su mar, abrazaba a todos sin mirar quiénes era.
Una ciudad que sabe usar las palabras que son insulto, para hablar de cada uno como persona. Porque, como dijo la pregonera, hay ciertas palabras que algunos utilizan como ofensa, que en Cádiz son un abrazo o una declaración de amistad. Palabras que nacen de la intolerancia y que en la ciudad rompen barreras y cadenas.
La periodista también quiso dedicar parte de su pregón a la unión entre Cádiz y el Carnaval. Que mientras que otros lugares las personas del colectivo LGTBI+ se tienen que disfrazar, en la ciudad se usan los disfraces para revelar quién es realmente.
Un Carnaval que durante muchos años tuvo que cantar bajito por la censura, como también han tenido que hablar bajito muchos hombres y mujeres para no ser señalados, pero ni Cádiz ni ellos y ellas han logrado callarlos.
Un texto que finalizó con la participación de la chirigota ilegal ‘Los Pichamías’, que provocaron las risas entre el público y en la propia Toñi Moreno, a la que dedicaron varios cuplés y un estribillo.
Y llegó el momento en su pregón de recordar a aquellos gaditanos y gaditanas que lucharon por los derechos del colectivo en tiempos de la Dictadura, resaltando a La Petroleo y la Salvaora, y a sus madres, que los quisieron tal y como eran. Y a Juani Gámez, ‘Guanchu’, que quiso finalizar con la entrega de una placa a su familia que la acompañó en el escenario. Y, presente, La Bella Tato, con la que hizo un alegato a la libertad y a la diversidad.
Toñi Moreno también quiso contar su experiencia como miembro del colectivo LGTBI+, reconociendo que la primera homófoba fue ella con sí misma, porque no quería reconocer quién era. Pero cuando fue creciendo, se dio cuenta que no podía ocultarse, siendo el momento del nacimiento de su hija cuando se convirtió en activista para enseñarle que no se puede ocultar nada, y que todas las familias son normales, mientras reine el amor y el respeto.
La periodista quiso finalizar su pregón dedicándoselo a Sandra Peña, la joven sevillana que se quitó la vida tras sufrir acoso escolar en el centro donde estudiaba. Una niña a las que las palabras le hicieron tanto daño que no quiso vivir más. Una niña, como muchos que pertenecen al colectivo, que fue señalada. Por eso aseguró que es necesario seguir celebrando el día del Orgullo hasta que todos sepan respetar y no haya que luchar más.
Un pregón que contó, además de la colaboración de la Bella Tato y ‘Los Pichamía’, con la cumparsita Aroa y la chirigotera Raquel Cornejo, además de la presencia de una familia de gays con sus hijos para reivindicar que el amor siempre tiene que ser libre.
